Siempre escasea un relámpago en la mesa / Always a shortage of lightning on the table

Ángel Escobar


Llueve. Al fin y al cabo hasta el cielo empalaga.
Y aquí se vive como al centro de un día
Con los bordes comidos por los pájaros.
Alguien ríe. Alguienes se desnudan en un cuarto de hotel,
junto al mar cascarriento que ha venido
con más huesos de ahogado este domingo.
Ella se lava los pies echados a perder. O está en la casa
sola, sola,
sola y desnuda también como un pistoletazo.
Mirándose los pies.
En cambio tú y yo no nos conocemos todavía.
Y aquí se duerme como en el último banco de una estación
cualquiera,
desde la que han salido el primer tren y el último
hace un rato. “Si usted mira por los visillos
de la ventana afuera
verá los raíles torcidos como moño de viuda”.
Después no pasa nada. Llueve.
Y la cuñada del esposo de la otra
se limpia pues las uñas bostezando. “Llueve”—
dice quien no está lejos--. Con todo y eso
aún no nos reconocemos. Es otro quien allá telefonea—
“Te digo que no puedo contarte el argumento”--.
El aire entra a escurrirse en los zaguanes,
choca contra los bultos que hay agazapados
y nos palpa la cara como un ciego. Ya nos vamos.


Always a shortage of lightning on the table
Translated by Kristin Dykstra
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Rain falls. When it’s over even the sky seems sticky.
And here you live as at the center of a day
with its edges nibbled off by the birds.
Someone laughs. Others undress in a hotel room
by the squalid sea that rolled in
this Sunday with more bones from the drowned.
She washes decomposing feet. Or is in the house
alone, alone,
alone and naked as a gunshot too.
Looking down at her feet.
By contrast you and I don’t know each other yet.
And here you sleep as if on the last bench of any unspecified
station,
from which the very first train and the last both left
a while ago. “If you look through the curtains
of the window out there
you’ll see rails twisted up like a widow’s chignon.”
Afterwards nothing happens. Rain falls.
And the sister-in-law of the husband of the other woman
cleans her nails, yawns. “Rainfall”—
says someone not far off. In spite of all this
we still don’t recognize ourselves. It’s someone else there on the phone—
“I’m telling you I can’t explain the scenario.”
The air enters and slides through the hallways,
bangs against the forms crouched there
and gropes at our faces as if sightless. Now here we go.


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Fuente. Información sobre el poeta. Ilustración: Caro's Lines' photostream (flickr). Spanish originally published in Abuso de confianza (1992)

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